Globalización, lo barato sale caro

Cuando escuchamos la palabra Globalización muchos la asociamos con facilidad, inmediatez o hermandad.

La realidad puede llegar a ser muy distinta.  

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El 24 de abril de 2013 ocurrió una catástrofe. El edificio Rana Plaza en Savar, un suburbio industrial de Dhaka, capital de Bangladesh, se derrumbó matando a 1.127 personas.

El día anterior aparecieron grietas en el interior del edificio, haciéndolo tambalear lo suficiente para que muchos trabajadores no volvieran. Un ingeniero llamado para inspeccionar el edificio advirtió que era inseguro. El dueño resto importancia al asunto y ordenó a los trabajadores a regresar a sus puestos a la mañana siguiente.

Se recomendaron cargos por homicidio contra los dueños de la fábrica. También se sugirió que habían sobornado al gobierno para obtener los permisos de construcción. Corrupción a la orden del día como en el reciente terremoto en México el pasado septiembre 2017.

Este acontecimiento llamó la atención del mundo por las condiciones de inseguridad en las fábricas textiles de Bangladesh, segundo país exportador de ropa a nivel mundial, sólo superado por China.

Bangladesh tiene más de 5.000 fábricas textiles, con pedidos de casi todas las mayores marcas y fabricantes alrededor del planeta. Se ha convertido en una gran fábrica exportadora gracias a sus bajos costes, debido en parte a los salarios más bajos a nivel global en la industria textil. [2]

Sucesos como este, por suerte, no ocurren todos los días. Pero muestra la avaricia de las grandes empresas por maximizar el beneficio por encima incluso de la vida de sus trabajadores

Pero, ¿qué es globalización?

La Real Academia Española la define como el proceso por el que las economías y mercados, con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, adquieren una dimensión mundial, de modo que dependen cada vez más de los mercados externos y menos de la acción reguladora de los Gobiernos. [1]

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La globalización está en todos lados: en la producción, el comercio internacional y la economía, la tecnología, las diferentes culturas y el medio ambiente. 

Globalización en la comida

El truco está en no consumir ninguna de estas marcas, y es posible. [3]

Los monopolios u oligopolios, como es este caso, nos limitan el poder de decisión, dejándolo todo en manos de grandes corporaciones que controlan un gran rango de marcas, por lo que siempre acabas comprándoles adquieras lo que adquieras.

¿Sabías que en 1960 no existían todos estos productos químicos que nos venden como alimento?

¿Por qué en los supermercados hay un pasillo de “comida sana”?, entonces, ¿qué es lo demás?

¡Soluciones! Nos gustan las soluciones.

  • Comprar sólo lo necesario
  • En tiendas locales
  • Productos locales
  • De preferencia frescos, de temporada, sanos y orgánicos (súper plus).

Nosotros hemos dejado de consumir cosas procesadas. Lo único que compramos en el supermercado es mostaza y aceite de oliva orgánicos. Todo lo demás frutas, verduras, y cosas a granel (frutos secos, vinagre,…).

La comida es también influenciada por la globalización. Por poner un ejemplo –y esto ocurre con muchos otros- : México. Es de los principales exportadores, importadores y consumidores de carne de pollo, ternera, cerdo y pavo (pavo que no produce), y es un ir y venir, y no sólo de los animales vivos o en paquete [4].

También de los granos con los que se alimentan todos estos. México produce suficiente maíz blanco para el consumo humano, pero no maíz amarillo que se usa para los animales. Estados Unidos gracias a Monsanto es el principal productor de maíz transgénico que “alimenta” animales en todo el mundo.

Tomando en cuenta este proceso que está muy lejos de ser zero waste [5]:

  • 1 kilo de carne requiere 15.000 litros de agua.
  • 1 kilo de granos para alimentar a los animales son 150 litros de agua.
  • El daño que causan los transgénicos a la tierra, a los animales y a los humanos.

¿La solución es dejar que Monsanto riegue sus semillas transgénicas por todo el mundo para “alimentar” los animales con los que se “alimentan” las personas?

Seguramente no habría hambruna si usamos ese grano para alimentar a los humanos en vez de alimentar a animales para alimentarnos. No tiene sentido, ¿no crees? 

Obviamente no queremos granos transgénicos para alimentarnos, pero tampoco los queremos para alimentar la carne que nos vamos a comer, ¿o sí?

¿La solución es dejar de fabricar sin medida animales enfermos que nos enferman? ¿Comer verduras es de pobres y comer carne es de ricos? ¿O la solución es hacer de cuenta que no pasa nada para seguir haciendo billetes?

En la moda

Fuente: Oxfam Australia.

Un informe de Oxfam revela que sólo el 2% del precio total de una prenda de ropa fabricada en Bangladesh y vendida en Australia va a parar al salario del trabajador que la fabricó, cuando en promedio de toda la ropa vendida en Australia sin concretar el país de procedencia el trabajador fabricante recibe un 4%.

Esta investigación realizada junto con Deloitte estima que si las grandes compañías pasaran a los consumidores el coste de un salario digno para los trabajadores, el incremento en el precio sería de tan sólo 1%.

Por tanto, no es de extrañar que un negocio donde en Australia se mueven 27 billones (miles de millones) de dólares [6], haya tanta indignación por no querer proveer de sólo un 1% a sus verdaderos fabricantes -los trabajadores- para que puedan tener acceso a suficiente comida, salud, vivienda, educación,…y en definitiva una vida digna.

El low cost tiene un precio que nosotros no pagamos

Ahora las empresas se están yendo a otros países del Sudeste Asiático porque en China se están implementando robots para la producción, lo que ha incrementado los costes.

En nuestra opinión, ¿por qué incrementar los costes para un robot y no para un humano? ¿Qué pasará con todos los trabajadores? ¿Y con las familias de esos trabajadores? Queremos que tengan un trabajo digno, no que sean sustituidos por robots. ¿Qué va a pasar cuando todos esos robots sean basura? Y además, ¿Cuántos recursos están siendo necesarios para fabricar robots humanoides?

En temas ambientales, producir un kilogramo de tela de lino (natural) necesita 277 watt/hora, mientras un kilogramo de tela de Nylon (plástico) necesita 69.444 watt/hora.

Nuevamente es importante ver en dónde compramos, pero también qué compramos.

En la industria pesada

Qué ocurre cuando en países como España o Estados Unidos cierran las fábricas de automóviles y las reabren en países asiáticos o latinos debido a que para estas multinacionales es mucho más rentable producir en lugares donde la mano de obra es más barata, ya sea porque la moneda es más barata, ya sea porque el país viva en un régimen “dictatorial” -no hace falta que sea dictadura pura y dura, puede ser “democracia”- y explote a su pueblo con salarios ridículos. Por tanto, el margen de beneficio de la empresa va a ser mucho más alto que en su propio país.

El problema de esta medida, es que en países donde se supone se está desarrollando la economía debido al crecimiento de sus empresas, el pueblo se queda sin su trozo del pastel. No adquiere un empleo en esta gran empresa para mejorar su nivel de vida. Se trata, por ello, de una ilusión óptica.

Nos venden que el país se encuentra en crecimiento económico, pero los que verdaderamente están agrandando sus bolsillos son los ricos dueños de estas grandes corporaciones, ya que la mayor parte de estas hacen lo mismo: irse a producir fuera donde sus costes son mucho más bajos, a costa de dejar sin trabajo a sus compatriotas y explotar al vecino, para que sus beneficios de millones puedan seguir creciendo.

Para más información al respecto es muy recomendable el documental de Michael Moore Capitalismo una historia de amor.

Cada compra es un voto, sin demanda no hay oferta.

En el medio ambiente

Como todo en nuestro mundo, los cambios políticos, sociales, económicos, los inventos, las épocas, etc. está regido por las guerras y los problemas ambientales no son la excepción.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial fue cuando el plástico dejó de ser exclusivo del ejército y empezó a producirse a gran escala. Desde 1950 esta producción masiva ha generado 8.300 toneladas métricas de plástico, de los cuáles 6.000 ya son basura y aunque no están en uso siguen estando en el planeta.

Si contamos que las fábricas trabajan 24 horas con agua, luz, gas, además que estos mismos recursos se necesitan para la obtención de la materia prima, de la fabricación de moldes y maquinaría, de los empaques y la logística. Todo esto nos da muchas emisiones de dióxido de carbono.

El CO2 es el principal causante de gas invernadero, daños en la capa de ozono, deshielo de los cascos polares, aumento de las temperaturas medias, aumento del nivel del mar; y sin contar la contaminación del agua y de los suelos, que generan todas las industrias.

Recordemos que las empresas migran a países en donde las leyes son muy frágiles y no tienen leyes medioambientales en donde se prohíba verter químicos a los ríos, por ejemplo.

Como dice Jane Milburn, autora del libro Slow Clothing, no puede haber consumo infinito en un mundo finito. Y tal vez el mundo “no se va a acabar”, pero no es justo que se extingan animales y ecosistemas solo por nuestra falta de información y consciencia.

Algunos países se ven obligados a sobreexplotar sus recursos naturales -como es el caso de México deforestando el estado de Michoacán para exportar aguacates a Estados Unidos- por presiones políticas, deudas con otros países o la falta de diversificación de los países que basan la mayor parte de su economía en un solo producto.  

Ventajas de la Globalización

Siempre podemos hacer la vista gorda y ver el lado positivo de las cosas:

  • El avance en la medicina ha podido llegar a más gente en el planeta, gracias a la globalización.
  • Los medios de transporte es otro beneficio, ¿recuerdas cuando viajar en avión era súper elegante y hasta tenías que ponerte la ropa de los domingos? Ahora nos subimos con lo más suelto y cómodo que tengamos.
  • Los medios de comunicación, ¿recuerdas cuando mandabas cartas, o las casetas de teléfono en las calles, o cuando no podías usar el internet porque tu mamá hablaba con tu tía?
  • Poder comprar productos en cualquier punto del globo, gracias también a internet.

Elige el lado bueno de la Globalización

Con este post no queremos decir que no vayamos a comprar nada nunca más, que seguramente es imposible -o por lo menos poco probable-, pero si consumimos algo que sea algo que conozcamos el proceso, el productor o el creador.

Y no solamente consumamos aceite de coco orgánico de extracción en frío porque está de moda, mientras tenemos a monos explotados bajándolos de las palmeras.

No te agobies, ve paso a paso, pero no tardes en actuar. Lo más importante es tener la  consciencia que la solución está en nuestras manos. Nos venden que no hagamos nada porque muchos seguirán igual, pero otros muchos hemos cambiado y así están mejorando las cosas. Y cada día somos más.

Adquiramos solamente lo que necesitemos. Prestemos, regalemos, rentemos, compremos de segunda mano, compartamos demos segundas vidas a los objetos, seamos parte de una economía circular.

Lo que se fabrica en China, India, Bangladesh, lo que se cultiva en México, Perú, Australia, repercute en todo el mundo, y somos parte del problema, o de la solución, con cada acción que tomamos.

Muchas gracias por leer hasta el final  😉 déjanos tu opinión en los comentarios, ¡hazte escuchar!

Recursos

  1. Globalización http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=globalizaci%C3%B3n
  2. Jim Yardley (22 de mayo de 2013): Report on Deadly Factory Collapse in Bangladesh Finds Widespread. http://www.nytimes.com/2013/05/23/world/asia/report-on-bangladesh-building-collapse-finds-widespread-blame.html
  3. Oxfam (2013): Grow food, life, planet. Link: https://www.behindthebrands.org/
  4. Consejo Mexicano de la Carne, compendio 2016. Link: http://infocarne.comecarne.org/compendio/visualizar?comp=9&componente=429
  5. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (Santiago de Chile, 22 de marzo de 2012): http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/229495/
  6. Oxfam Australia (29 de octubre de 2017): Poverty the real cost of fashion in Australia: Oxfam report.https://www.oxfam.org.au/media/2017/10/poverty-the-real-cost-of-fashion-in-australia-oxfam-report/
  7. Imagen de portada Photo by Christine Royon Unsplash
  8. Imagen de contaminación Photo by Arran Smithon Unsplash

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